ALIAS: 1×02 Así comienza

Una vez admitida en la CIA, Sydney tiene la primera reunión con su supervisor, el agente Michael Vaughn. Ella le habla un poco de las cosas que ha visto en el SD-6, por ejemplo de un traficante de armas muy peligroso: Ineni Hassan. Se hace la lista creyendo que sabe más que Vaughn y duda de su capacidad como supervisor, así que tienen su primera discusión. Aquí ya se ve que Sydney es una persona con carácter, que tiene las cosas claras, que está bastante enfadada por haber descubierto tanto en tan poco tiempo. Pero aún le queda más por descubrir.
Para empezar, aún en su ingenuidad cree que podrá eliminar al SD-6 en un par de meses. Vaughn le pide que haga un esquema de lo que ella cree que es el SD-6… lo que dibuja no tiene nada que ver con el mapa que Vaughn le enseña, el cual crece cada día. A Sydney se le abren un poco más los ojos. Su vida como espía no ha terminado ni de lejos.
Vaughn le da las nuevas indicaciones para contactar con ella: Cuando Arvin Sloane le dé una nueva misión, tendrá que escribir en una bolsa de papel dicha misión, la arrugará y tirará a una papelera para que un agente de la CIA la recoja. Después siempre recibirá una llamada de parte de Joey’s Pizza. Esto quiere decir que la CIA ya ha leído la misión y tiene que reunirse con su supervisor para que le dé la contramisión. Es decir, tendrá que boicotear la misión del SD-6, hacerles creer que consiguen lo que quieren, pero en realidad el punto se lo adjudica la CIA.

En este capítulo, también vemos la primera discusión entre Will y Sydney. Cada vez que a ella le suena el busca, él se pone malo, porque el “banco” la está llamando continuamente. La verdad es que es una tapadera un tanto ridícula, porque un banco no llama a nadie a todas horas como si se tratara de un cirujano. Y esto provoca malas caras y discusiones con sus amigos, en especial con Will. También conocemos en este capítulo a Charlie, el novio de Francie, que ayuda a Sydney con la mudanza y a Jenny, una compañera de trabajo de Will que suspira por él.
Y llega su primera misión (y contramisión) como doble agente. En el cuartel general del GRAU (ejército soviético) han desaparecido archivos importantes. Creen que un traficante sudanés, Abul Hassein Navour, va a comprarle esos archivos a los espías rusos que lo han robado: Kazimirets Chebekov y Luri Kaochev. Así que Sloane les pide a Sydney y Dixon que recuperen esos disquettes con los archivos.
Para ello, Sydney y Dixon viajarán a Moscú. Sydney inutilizará al verdadero Navour, cogerá el dinero de la compra y Dixon se hará pasar por el sudanés. La contramisión que le da la CIA es darle esos disquettes al SD-6 pero antes ellos se harán una copia.
Y aquí llega el disfraz más feo y seguramente incómodo que a la pobre de la Garner le tocó lucir. El vestido de látex azul que además no le favorece nada. Hasta la peluca pica desde aquí.
Debido a que Navour no tenía realmente el dinero, si no que pensaba robar los archivos, Sydney tiene que disfrazarse de rusa calentorra para atraer la atención de los hombres y así dar el cambiazo, los disquettes por dos posavasos. Como es muy lista ella, pues lo consigue y en el aeropuerto de vuelta, le espera Vaughn con su equipo para copiar los disquettes.

No me olvido de Marshall, sin el cual las misiones no podrían hacerse. El geniecillo de la serie siempre tiene soluciones para todo. En este capítulo, Marshall inventa una toxina que dejará k.o. durante una media hora a quien la toque. Tiene para dos usos, así que tendrá que utilizarse bien. Eso le permitirá a Sydney dejar fuera de combate al verdadero Navour y a su guardaespaldas para que así Dixon pueda suplantarle.
Otra cosa importante en este capítulo es el momento en que Sloane “presenta” por primera vez a Sydney y a su padre en el SD-6. Y esta es una escena que realmente no llego a comprender del todo por varias causas.
Para empezar, Sloane les deja en un despacho donde, según Jack le dice a su hija, no hay micros ni nada. Cosa muy rara, y con lo curioso que es Sloane, que les deje hablar ahí sin escucharlos. Es que llega a tener micros y les habría pillado a los dos en un momento, ni tapadera ni leches. Conversación “os pillé” que le habría encantado oír a Sloane:
Jack: Trabajo para el SD-6 como ya sabes, bueno, al menos así lo creen ellos.
Sydney: ¿Por qué?
Jack: Porque facilitará lo que hacemos si ellos saben que lo sabes.
Toma ya.
Luego Sydney pone cara de sorpresa en mayúsculas, la cual ya no debería tener porque en el capítulo anterior supo toda la verdad de su padre, que es también un espía de la CIA infiltrado en el SD-6. 
Pero bueno, Sydney está resentida con Jack por no haber sido un padre cariñoso ni atento y se necesitaba esta escena para que la niña le diera un guantazo (merecido) al padre. También quiere saber más cosas, como es natural.
Con esto y un bizcocho (que es verdad que me lo estoy comiendo mientras escribo), pasamos a otro dato importante: Will empieza a meter las narices como periodista curioso que es.
Sydney acude a una cena que tenía con sus amigos: Francie, su novio, Will y otra chica (una extra que está ahí de relleno la pobre). Will le pide hablar a solas y le advierte que no quiere hacerle daño, pero que ha descubierto una cosa sobre su difunto prometido. La noche que le asesinaron, tenía un vuelo preparado desde Los Angeles hasta Singapur. Sydney no sabía esto, pero improvisa y le dice a Will que ya lo sabía porque Danny tenía una conferencia de medicina allí y Sydney pensaba reunirse con él por sus vacaciones.
Sydney le dice esto con pucheritos para que Will se lo trague y así deje de investigar. Por ahora ha picado…
En el SD-6, Sloane hace llamar a Syd. Le cuenta el contenido de los disquettes. Se trataba de una operación llamada “Juicio Final Seis”, donde seis bombas nucleares fueron enterradas en los EEUU durante la Guerra Fría y que en 1989 gracias a una inteligencia obtenida, dichas bombas fueron desarmadas. Pero había una séptima bomba que aún sigue cargada. Es todo lo que saben, eso, un nombre y una localización: Milovich Ivanov. Buckingham, Virginia.
La intrépida Sydney llama a Vaughn y le dice que va a ir en busca de Ivanov. Cuando llega al sitio, descubre una lápida con ese nombre y decide cavar y desenterrar lo que haya. Y vaya por Dios, ahí está la séptima bomba que además, nada más abrir el ataud, se activa con una cuenta atrás de dos minutos. Muerta de miedo, no se le ocurre otra cosa que hacer que llamar al super genio Marshall para que le ayude a desactivarla. Y después de contarle los cientos de cables de colores
que tiene la bomba, el tío da con el cable que tiene que cortar y así consigue que Sydney no vuele en pedazos por los aires.
Esto lleva a un nuevo cabreo de Vaughn, porque al haber llamado a Marshall, el SD-6 ya sabía que había encontrado la bomba y no tuvo más remedio que dársela a ellos. Pero qué listo también él, a ver qué iba a hacer la pobre si estaba a punto de estallar… Total, que le informa de que el SD-6 le ha vendido la bomba al cabroncete de Hassan y se la ha llevado a Egipto. Así que Sydney se reúne con su padre, le pide perdón por la bofetada y le da las gracias por lo de intentar sacar a Danny y llevárselo a Singapur. Además le pide que le cubra en el SD-6 porque va a ir a Egipto a recuperar la bomba. Lo que no haga un padre por su hija…
Llega a Egipto vestida de ninja, después de repartir unas cuantas leches a algunos tíos, consigue el núcleo de la bomba, ya puede irse de nuevo a Los Angeles. Pero vaya, Hassan le ha pillado y la apunta con una pistola.
Mal asunto, porque Hassan conoce el rostro de Sydney y podría descubrirla… Qué pasará….
to be continued ![]()
ALIAS: 1×01 La verdad sea dicha

Un día, ese hombre llamado J.J. Abrams, tuvo una brillante idea para hacer una serie de espionaje. Y del puzzle que tenía metido en la cabeza, nació ALIAS. Una serie que lo tiene todo, o casi (porque si hubieran puesto alguna canción de Muse ya habría sido lo más) y que considero la mejor que se ha hecho. Para muchos no será la mejor, pero para gustos los colores.
Y así doy comienzo a una super frikada que se me ha ocurrido, como farta morra que soy y que haré cuando tenga tiempo y poco a poco. Y es ir contando cada capítulo o al menos lo más interesante, con sus enigmas y sus spoilers y lo que se me ocurra.
Ahí voy (total, nadie me va a leer):
Sydney Bristow es una chica de 26 años con una doble vida. Por un lado está su vida normal, con su novio, sus amigos, la facultad… Y por el otro, su vida no tan normal, que hace que la normal resulte muy complicada de llevar. Es, desde hace 7 años, una espía del SD-6, lo que ella cree una rama secreta de la CIA que realiza operaciones negras encubiertas.
Daniel Hecht, novio de Sydney, le pide matrimonio. Ella le dice que sí pero se siente mal porque él no sabe que su novia es espía. El SD-6 tiene una norma: sus agentes no pueden contar nada acerca de sus actividades, en caso de ser así, les ejecutarán a ellos y a los que sepan dicha información. La tapadera que utiliza Sydney para ocultar su trabajo es el Credit Dauphine, un banco. Pero ella, arriesgándose, le cuenta a Daniel la verdad y le pide que no diga nada.
Mientras ella está en una misión, Daniel no para de darle vueltas a la cabeza y, borracho, deja un mensaje en el contestador de Sydney donde deja caer la palabra “espía”. La sección de seguridad graba la llamada y se lo comunica a Arvin Sloane, director del SD-6, el cual hace matar a Daniel Hecht.
A Sydney se le abren los ojos después de esto. ¿Cómo puede ser que la CIA sea capaz de asesinar a civiles inocentes? (Joder, en la vida real hacen más que eso jajaja). Así que decide no querer saber nada del SD-6 y seguir con su vida normal como estudiante de literatura para ser profesora, como su madre, que falleció cuando ella tenía 6 años.

El SD-6 le pide volver pero ella se niega, con lo cual deciden asesinarla. Acorralada en un parking, su padre, Jack Bristow, la rescata. Éste le revela que nunca ha trabajado en la exportación de piezas de aviones, la cual era su tapadera, sino que también es agente del SD-6. Así mismo le cuenta que el SD-6 no forma parte de la CIA, si no de una organización criminal llamada La Alianza de los Doce, compuesta por 12 células (el SD-6 es una de ellas) y que él es un alto cargo en dicha Alianza.
Trata de ayudarla consiguiéndole un contacto que la saque de Estados Unidos hacia Europa, pero ella, horrorizada por lo que le acaba de contar, no acepta su ayuda y huye.
La relación con su padre siempre ha sido fría y distante.
Sydney le pide dinero a su amigo Will Tippin y el pasaporte de su hermana Amy. Se tiñe el pelo como ella, de color rojo, y decide volver a Taipei donde roba un artilugio que Sloane ansía tener. Aunque es torturada por un malvado asiático sacamuelas, logra huir con el artilugio y de esa manera, logra que Sloane vuelva a confiar en ella y le deje seguir en el SD-6. Sloane pica el anzuelo y le da otra oportunidad.
Luego va a Langley para denunciarles y pedirles ingresar como agente de la CIA y así ser un topo en el SD-6 para poder destruirlos. Allí conoce a Michael Vaughn, es el agente que la atiende y que será su supervisor en la CIA. Así se entera también de que su padre realmente no es del SD-6, sino un agente leal de la CIA infiltrado en la Alianza. Ahora trabajarán juntos.
Ya en este primer capítulo, nos hablan de algo que va a ser fundamental en toda la serie.
Es Sloane el que habla de él: Oskar Mueller o, mejor dicho, el dispositivo que Mueller montó. Este artilugio será principal en la serie, junto con el que lo diseñó, un profeta del siglo XV llamado Milo Rambaldi.
Este era el dispositivo que Sydney fue a robar a Taipei para recuperar la confianza de Arvin Sloane.
Como en todos los episodios pilotos, nos presentan a casi todos los personajes de la serie.
Sydney Bristow es la protagonista de la serie. Su madre falleció en un accidente de coche cuando tenía 6 años y eso le marcó para siempre, por eso quiere estudiar literatura, para ser profesora como ella. Es tímida e introvertida, inteligente, deportista y tiene una facilidad asombrosa para aprender idiomas y para disfrazarse de lo que sea. Con 19 años fue reclutada por Arvin Sloane en el SD-6, aunque ella creía que era una rama secreta de la CIA. Con la muerte de su prometido, descubre la verdad y ahora es una agente doble infiltrada para destruir al SD-6 y La Alianza.

Jack Bristow es el padre de Sydney. Como ella, es espía de la CIA, agente infiltrado en el SD-6. La relación de Sydney y Jack es fría y distante. Desde que murió su mujer, mantuvo la distancia con su hija y no se portó como un padre afectivo y cariñoso. Ella le guarda rencor, a pesar de que a veces intenta acercarse, más aún desde que saben que trabajan juntos. A pesar de todo, Jack siempre está al tanto de las actividades de su hija y es como su ángel guardián.
Arvin Sloane es el jefe del SD-6. Malvado, mentiroso, manipulador y muy inteligente. Una vez trabajó para la verdadera CIA, donde conoció a Jack. Pero el poder y la ambición le pudieron más y se afilió a la Alianza. Es un leal y fiel creyente de Rambaldi, y su obsesión llega muy lejos. Sydney le repudia, ansía destruirle y llevarlo ante la justicia.
Michael Vaughn. Es agente de la CIA, será el supervisor de Sydney. Poco a poco empezará a sentirse atraído por ella y, no haciendo caso a las normas de la agencia sobre no tener relaciones personales íntimas, decide ofrecerse como su amigo personal, mezclando sus sentimientos con lo profesional. Existe un vínculo especial entre ellos.
Francie Calfo es la mejor amiga de Sydney (y de rebote de Will). Se conocen desde la facultad, donde además eran compañeras de habitación. Francie compagina sus estudios con su trabajo como camarera. Sueña con abrir algún día su propio restaurante. Es una persona necesaria en la vida de Sydney, pues es la que la aproxima a tener una vida normal y alguien con la que puede hablar.
Will Tippin es el mejor amigo de Sydney Bristow. Se conocen desde hace tres años. Will está enamorado de Sydney pero por timidez dejó pasar la oportunidad de pedirle salir y cuando ella empezó su relación con Danny, él se quedó al margen. Le fastidia que cada dos por tres el banco llame continuamente a Sydney. Trabaja como periodista y como tal, es muy curioso. Eso le traerá problemas.
Marcus Dixon es un agente leal del SD-6. Como Sydney una
vez, cree que trabaja para la CIA. Es muy profesional, compañero habitual de Sydney en las misiones. Siente un gran cariño por ella, respeto y admiración. Juntos hacen muy buen equipo, aunque Dixon a veces dificulte las contra misiones de Sydney. Está casado y tiene 2 hijos. A pesar de ser un agente del SD-6, Sydney le tiene como uno de sus mejores amigos y se apoya en él en sus horas más bajas.
Marshall Flinkman es el técnico informático e inventor de aparatos útiles para las misiones. A pesar de su excéntrica personalidad, es muy inteligente y sin él, la mayoría de las misiones se habrían venido abajo. Es agente del SD-6, aunque como Dixon y todos los agentes de rango menor, cree que trabaja para la CIA haciendo el bien.
Es muy buena persona y muy friki, da un punto de humor a la serie con sus rarezas. Le tiene pavor a Arvin Sloane, y cariño a Sydney y Dixon. Ellos en realidad son todo su mundo.
Eric Weiss es agente de la CIA. Trabaja al lado de Vaughn, es además su mejor amigo y el que intenta ponerle los pies en la tierra respecto a su relación personal con Sydney. Y, aparte de eso, siempre me he preguntado qué pintaba en esta serie (es muy amigo de J.J… eso lo explica).


